30 ene. 2009

Aún

Hola amado pueblo,

El motivo de este texto es informar que aun sigo vivo y que si no he escrito gran cosa en este espacio ha sido debido a que cada día que pasa de este fatidíco 2009 tengo más y más trabajo, lo cual, supongo, es bueno, sobre todo considerando que el desempleo en este país afectará más o menos a 340 mil personas, cifra desde luego muy optimista, considerando que quienes la estimaron son el macro Secretario de Hacienda, talla súper size me; y Guillermo Ortíz, Presidente del Banco de México.
Hay muchos temas que están en el tintero y que espero algún día materializarlos en mi prosa verborreíca, migrañosa, corrosiva, fatua y pretensiosa, como yo.
Y bueno, para dar una idea, tan hasta el keke estoy de trabajo, que ya no me será posible regresar a dar clases a la Facultad por la tardes, como lo había planeado. Sencillamente mi jefa me dio a escoger, o CEMEX o la UNAM. Y como en estos tiempos hay que ser pragmáticos, pues escogí la primera opción, pues ya lo decía Martin Buscaglía en el Evangelio según mi jardinero´: no sólo de ideas vive el hombre, también tiene que tragar tacos de suadero del muerte lenta en puestos callejeros.
En fin, que aquí sigo y pronto escribiré acerca de lo que yo llamo "las narrativas del amor", que son todas ésas falsas ideas que la socialización de la cultura ha hecho que asimilemos como algo dado, cuando en realidad se trata más bien de concepciones ideológicas acerca de la realidad, las cuales la distorsionan y confunden a quienes vivimos en ella.
Un claro ejemplo de las narrativas del amor es la poesía romántica y la novela costumbrista del siglo XVIII. Pero después, después escribiré acerca de esto.

26 ene. 2009

La mamá del peje

Como ya estoy comenzando a creerme la idea de que me leen más de dos personas, y que no todas viven o conocen el estilo de vida prevaleciente en México, debo poner el siguiente video en contexto.

Resulta que me lo enviaron por correo electrónico con una nota explícita en la que se me invitaba a mirarlo, debido a que todo lo que me "huele" forward lo borro de la bandeja de entrada sin detenerme a pensar si quiera en el posible contenido.

El punto es que abrí el video y no pude contener la risa. Se trata de una señora que asisitió al mitin de alguna candidata a un cargo de elección popular en el costero estado de Veracruz. Tanto la señora como la candidata son seguidoras a ultranza de Andrés Manuel López Obrador, aquel personaje que no admite puntos medios, porque o se le quiere o se le odia; y así lo ha exigido él mismo con sus acciones.

En lo personal el señor ni me va ni me viene; ni siquiera tiene el mínimo indicio de "hombre político", y sí el de activista universitario de los años setenta, o de líder sindical de algún país tropical.

El punto es que más allá de lo jocoso que pueda parecer el video, lo cierto es que representa una clara muestra de eso que Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza llamaron "el perfecto idiota latinoamericano", aunque en este caso aplica a la señora septuagenuaria.

El resentimiento con el que esta mujer, que nació y creció en los tiempos de las peores prácticas autoritarias del priísmo, enfrenta el tiempo de la alternancia en el poder. Tiempo con el cual podemos estar o no de acuerdo, sobre todo en lo concerniente a los actores que trajo a escena, pero que ya está aquí.

En fin, que sin más preámbulo, aquí va el video que algún ingenioso observador decidió titular no sin sorna como "La mamá del peje".


24 ene. 2009

Memoria, alcohol y nihilismo afectivo

No debería ser motivo de orgullo, lo sé; pero si hay algo de lo que puedo preciarme es de que, casi invariablemente, conservo la memoria de lo que digo o hago cuando visito ése estado de toda república etílica que es el estado de ebriedad.

De ahí que me resulte un tanto irritante que me quieran tachar de insensible, falto de experiencia o simplemente estúpido, cuando en algún momento de la charla niego la existencia del amor; lo cual generalmente ocurre casi al final de la fiesta o reunión, preciso en el momento en que las canciones de José José, María Dolores Pradera o José Alfredo Jiménez suenan en el reproductor de música, invitando a los beodos sobrevivientes a entonar estrofas cargadas de una misantropía tal, que hacen ver al Dr. House o Mr. Scroogle como burdas botargas de Barny haciendo un patético numerito en la fiesta de cumpleaños de un niño de kinder.

Y es que no sé por qué, pero se ha vuelto una constante que cuando afirmo que el amor no existe, siempre hay alguien –generalmente una mujer- que intenta convencerme de lo contrario (a veces con argumentos y a veces con otros ardides… pero infructuosamente); o bien, siempre hay alguien que con una magnánima condescendencia me dice, palabras, palabras menos: “pobre pendejo, no sabes lo que estás diciendo”. Pero en cualquier caso, la constante es el temor a siquiera pensar por un momento en que ésa idea, la del amor, sea simplemente eso, un concepto que existe en esa dimensión que Cornelius Castoriadis –ignoro si hubo alguien antes que él- llamó el imaginario colectivo de la sociedad.

Más allá de las narrativas de la experiencia amorosa, que no son más que sublimaciones de la experiencia carnal, sólo hay deseo y sensualidad. Y es así porque los seres humanos somos animales sensuales, conocemos primeramente por medio de los sentidos y después a esa experiencia le otorgamos una significación de objeto, es decir, la abstraemos del mundo de las sensaciones y la proyectamos mentalmente como una idea. Esto es lo que pasa con la experiencia religiosa, por ejemplo; a la sensación del miedo ante lo desconocido, que es precisamente aquello que imaginamos que puede suceder más allá del mundo de lo que aparece a nuestros sentidos, le damos una dimensión objetiva, la volvemos un objeto al que pretendemos ligarnos mediante un proceso del pensamiento que es el acto de fe. De aquí precisamente la palabra re-ligatio, religación, religión.

Lo mismo sucede con la experiencia sensual del deseo; no es casual por ello que amor y religión se ubiquen en el mismo plano del acto de fe, del querer creer en la existencia de un objeto que nosotros mismos hemos creado, pero que posteriormente hacemos que nos desborde para que se nos aparezca como algo extraño (que es la idea de la alienación planteada por la ontología marxista). Y si me apuran, hasta el axioma teológico Deus charitas est, Dios es amor, entra en esta relación, pues tanto Dios como el amor son productos sociales que no existen con independencia de una colectividad humana que los piense.

Afirmar que el amor no existe no debería de parecer tan terrible si aceptáramos que, despojada de toda narración, la relación afectiva entre dos personas es simplemente la realización o satisfacción del deseo que nos exige la parte volitiva de nuestra condición de animales sensuales. Aunque en este punto sería conveniente precisar que sensualidad y sexualidad no son la misma cosa, con todo y que “la cosa” las relaciona a ambas, pues la atracción que surge de los sentidos (sensualidad) tiene precisamente su origen en el apetito sexual. Y sólo en esta lógica adquiere validez la ridícula idea de “hacer el amor”, que no es más que un eufemismo para referirse al acto de copular.

Ya todo lo demás, es decir, la sublimación de la búsqueda del placer, es pura paja mental producto de la moral y de las costumbres, esto es, de la cultura, que puede imponer la idea de que solamente es lícito permanecer e incluso poseer a una sola persona (monogamia); o bien, la idea de que se pueden poseer cuantas personas pueda mantener la situación económica personal (poligamia).

De modo pues, que al afirmar que el amor no existe, no pretendo negarme a los placeres de la carne; más bien lo que intento es allanar el camino para que todos nos convirtamos en sibaritas sexuales, libres de los compromisos impuestos por las convenciones sociales. Nada más.

20 ene. 2009

Uno rapidín

Estas semanas han sido infames para en mì en cuestiones laborales. Por eso es que ya no tuve la oportunidad de convertirme en totem de la resistencia palestina literaria; ésa que tanto gusta practicar a los revolucionarios de lápiz y cuaderno.

Tampoco pude comentar mi opinión respecto a la aberrante recomendación de la Iglesia Católica, planteada en el Encuentro Mundial de las Familias, para que las mujeres se abstengan de usar "ropa provocativa", so pena de ser violadas por andar de ofrecidotas con los hombres.

Supongo que al presbítero Sergio G. Román, que formuló ésa recomendación, le gustaría que la ropa provocativa la usaran los niños que acuden a su confesionario, y no las mujeres; ésos seres corruptos que son el vehículo de las más delirantes tentaciones diabólicas...

Y bueno, ni qué decir acerca del revuelo que la pésima estrategia de medios del Ayuntamiento de Guanajuato provocó con aquello del bando que prohibía los besos cachondos. Tan estúpidos fueron los miembros del cabildo que aprobaron ésa normatividad (incluidos los regidores del PRD y el PRI, que votaron a favor), como los periodistas y comentaristas dizque progresistas que se lanzaron como señoras gordas histéricas a condenar esa regresión franquista...

En fin, que tampoco podré comentar mis dudas acerca de que Barack Obama pueda ser el Arca de Noé tan esperada por el mundo entero, es decir, la salvación de todos los animales. Hasta ahora son muy pocos los críticos del Presidente sensación; yo me cuento entre ellos. Ya con el tiempo, cuando Obama y Hillary Clinton desplieguen el imperialismo habitual de su nación, seguramente habrá más voces críticas. Pero por el momento me precio de estar en el grupo de los amargados politólogos que todo lo ven con sospechosismo.

18 ene. 2009

Haya-Allá

¡Soy un naco iletrado bastante idiota!

En el post anterior escribí "haya por los años ochenta", en vez de haber escrito "allá...".

Sólo para curarme en salud:

Haya=modo subjuntivo presente del verbo HABER
Allá=adverbio demostrativo en tercera persona.

Mil disculpas por mi idiotez. Procuraré que no vuelva a suceder.

13 ene. 2009

¡Shock!

Apenas me estoy recuperando de la tremenda impresión que sufrí hoy por la mañana. Fue algo teratológico, atroz, horrible, espeluznante.


Sucedió que descubrí -y perdón si sueno muy anacoluto, whatever it means- que Manuel Mijares, el que espiaba en el baño de mujeres haya por finales de los años ochenta (que como diría mi amigo Juan Valenzuela, comienza a parecerme lejanos) se atrevió a sacar un disco de ¡covers del rock en español! Pero no lo sólo eso, sino que lo hizo en ¡versión swing!

El disco se llama Swing en tu idioma y lo más grave de lo grave es que está bien producido, con arreglos de Eugenio Toussaint, que es un gran jazzista mexicano contemporáneo. Y bueno, si Rod Stewart sacó sus discos de standars y Paul Anka su Rock Swings, por qué no Mijares podría convertirse en el futuro crooner de petatiux de este país...

En fin, que como sé que ya a más de uno le desperté el morbo, aquí pongo un track que me encontré en Youtube.

Felices traumas...


9 ene. 2009

Corrección política ó humanismo


Hoy por la mañana escuchaba a un comentarista en un noticiario de la televisión decir que las personas que sienten indignación ante los infames ataques cometidos por el ejército israelí, en contra de la población palestina, están desinformadas y sólo conocen una parte muy pequeña del conflicto, que es precisamente la que los medios han difundido en las últimas semanas.

Decía también que por corrección política era común adherirse a la desinformada opinión que condenaba las acciones bélicas de los judíos, que sólo se defendían de los ataques perpetrados por Hamas, cuyo objetivo principal es la destrucción del Estado hebreo.

No sé hasta qué punto sea corrección política o un mínimo de humanismo sentir impotencia e indignación ante una ofensiva militar que es a todas luces atroz, tanto en sus acciones como en su objetivo final, que no es la neutralización de la capacidad de fuego de Hamas, sino el exterminio sistemático de la población palestina, bajo el ambiguo argumento de la lucha contra el terrorismo. Y en esto hay que ser muy claros. No se trata de una hipótesis subjetiva e ideológica. La lógica del gobernante partido Likud es que una reducción sustancial de la población palestina, supone una reducción sustancial del potencial terrorista y de la vulnerabilidad a su seguridad nacional.

El problema es que a eso se le llama genocidio y es un crimen que debería de ser denunciado y castigado.

Cierto, Hamas y Al Fatah, aunque con diferencias entre sí, mantienen una posición irreductible respecto al Estado israelí, pero cierto es también que con la clase gobernante hebrea difícilmente se podrá iniciar una ruta de negociaciones que conduzcan a una eventual salida temporal, o por lo menos a un impasse relativamente pacífico.

Mientras tanto es bastante estúpido señalar que la muerte de niños y mujeres a causa de la ofensiva en la Franja de Gaza están justificados como la última medida de un Estado benevolente y pacífico como Israel, porque no es verdad.

Aunque habría que diferenciar entre la clase política hebrea y el resto de la sociedad judía; así como entre los militantes de Hamas y Al Fatah, y el resto de la población palestina. La violencia, el resentimiento, el odio y la confrontación son alentadas por elites políticas y religiosas, mas no por la totalidad de los habitantes de un lado y del otro, que son víctimas involuntarias del fanatismo y la intransigencia.

Finalmente habría que considerar la especie de impunidad con la que actúa Israel, fundada en dos factores: el primero es el temor a ser políticamente incorrecto, aquí sí, al criticar a los judíos y repudiarlos por sus acciones bélicas, porque todavía permanece la idea del antisemitismo; y el segundo es el apoyo de la clase política norteamericana, cuyo rancio ascetismo protestante la acerca ideológicamente a la idea del pueblo elegido de Dios.

Mientras eso no cambie, y todo parece indicar que no lo hará en el mediano plazo, la impunidad de la clase política judía y el despliegue de su política imperialista en la región del Medio Oriente habrán de permanecer intactas.

8 ene. 2009

A la espera de un milagro

Casi 700 palestinos muertos y más de 3000 heridos es hasta ahora el saldo de la atroz acometida israelí en la Franja de Gaza en tan sólo dos semanas.

Puesta en un contexto más amplio, esa cifra no se compara con los seis millones de judíos muertos durante la II Guerra Mundial. Pero las causales de una cifra y otra son completamente distintas. Las razones que explican el sistemático exterminio implementado por el régimen nazi, fueron de índole político y económico. La gran mayoría de los judíos que vivían en Europa Meridional durante las primeras décadas del siglo XX habían formado una elite financiera y empresarial muy prospera e importante. Tenían influencia en la política local de los respectivos países en los que se habían asentado.

Resultado de la I Guerra Mundial, Alemania había quedado en la bancarota y con la moral popular por los suelos. Hacía falta un chivo expiatorio que absorbiera las culpas y los resentimientos de una nación derrotada. Hitler lo intuyó muy bien y apuntó las baterías del resentimiento hacia los judíos, que por lo demás habían logrado integrarse a las costumbres y tradiciones culturales de las naciones que los habían recibido.

Su exterminio fue a todas luces una infamia y un atentado contra la razón; máxime cuando muchos de los humanistas y científicos más destacados de la época eran precisamente de ascendencia semita.

En contraste, las causas que explican la infame embestida israelí en contra de la población palestina de Gaza son el odio y la intolerancia religiosa mutua, así como la ambición desmedida por parte del Estado judío para apropiarse de un territorio que por siglos le ha pertenecido a los philistei, o palestinos.

No obstante, después de la experiencia de Auschwitz, lo que cabría esperar de un pueblo que padeció la persecución y el genocidio sería una actitud más humana y abierta a la comprensión de la otredad. Pero no ha sido así. Más bien pareciera que los judíos aprendieron con presteza los métodos de exterminio y de canalización tecnológica del odio, aplicándolos puntualmente en contra de sus vecinos pobres y acorralados.

Por supuesto que como todos los conflictos, éste entre árabes y judíos tiene un trasfondo político; pero también una dimensión humana en la que personas comunes, niños, jóvenes y ancianos, padecen el temor, la zozobra y el dolor causado por la muerte.

El martes pasado Jean-Claude Leclerc escribía en Le Devoir una reflexión muy interesante a propósito de ése conflicto y de los augurios para este año que recién comienza. Decía que no obstante la esperanza generada entre amplios sectores de la sociedad a nivel internacional con el triunfo de Barack Obama, el 2009 es un año de “todos los peligros” debido a la crisis económica y a la situación de Medio Oriente.

Pero lo más importante es que recordó que la II Guerra Mundial fue precedida de una crisis financiera y una depresión económica, así como por la irresponsabilidad generalizada de los gobiernos y la impotencia de la Sociedad de las Naciones para detener el ascenso del fascismo.

En el parangón con la situación actual, Leclerc recordó también que los gobiernos han ayudado a los ricos que han sido los responsables de la crisis del sistema financiero internacional, produciendo desempleo y pobreza masivos.

Y concluía augurando que “Será un milagro si en 2009 no sucumbimos a las peores demagogias, dictaduras y persecuciones, como en los años 30”.

Lo paradójico es que en este tiempo de incredulidad, sea precisamente en la espera de un milagro en la que tengamos que fincar nuestras expectativas futuras.

6 ene. 2009

¿Guerra justa?

Si empleara aquí la definición de guerra justa aportada por la profesora Karma Nabulsi, correría el riesgo de que algún lector informado la descalifique por el origen palestino de Nabulsi, aduciendo subjetividad. Aunque también sospecho que si empleara la definición de Michel Walzer se me tacharía de izquierdista de pose, o scholar aburrido y desinformado acerca del auténtico pulso del mundo.

Así que sólo diré que para mí, como politólogo, la guerra, la confrontación armada, violenta y cruel que plantea como objetivo el sometimiento de una de las partes involucradas, no es justa ni injusta; es sólo un instrumento más del que se vale el Estado para afianzar su poder y defender sus intereses.

Sin embargo, como persona más o menos informada y por tanto más o menos pesimista acerca del curso del mundo y de eso que Isaiah Berlín llamó “el fuste torcido de la humanidad”, debo decir que toda guerra es injusta e infame, porque significa el fracaso de la razón y del diálogo.

La guerra, decía Sun Tzu, es el método de la supervivencia y la extinción; y como método supone ciertas reglas y condiciones para que pueda ser considerada como tal, pues no todos los conflictos, enfrentamientos o batallas son guerras.

Esto viene a cuento porque algunas agencias informativas internacionales consideran que la masacre acometida por Israel en contra de la población palestina de la Franja de Gaza, es una guerra. Pero en el ánimo de clarificar el concepto habría que situarlo en su contexto.

Según el Instituto para Estudios Estratégicos en Londres, el Ejército de Israel es uno de los cinco más poderosos del mundo, cuenta con 6 750 vehículos blindados, mil vehículos y 400 aviones de combate. Sus agencias de inteligencia civil (Mossad) y militar (Shabak), son de las más prestigiadas y eficientes del mundo.

La Autoridad Nacional Palestina, en cambio, no posee un ejército regular y su guardia nacional, que es una suerte de policía civil, ni siquiera cuenta el número suficiente de chalecos antibalas. Los habitantes de Gaza y Cisjordiana han tenido que defenderse de los ataques del ejército israelí con hondas y piedras, mientras que los soldados judíos utilizan lanza granadas, rifles de asalto de alto poder, artillería blindada y apoyo aéreo

Cierto, Hamas cuenta con misiles teledirigidos, pero su potencia y su capacidad de destrucción no se compara con la capacidad de fuego y alcance de las cabezas nucleares llamadas Jericó, en poder del ejército israelí.

Así que, guerra ¿dónde? ¿Debemos llamarle guerra a los ataques furtivos, al bloqueo de la ayuda humanitaria y a la avanzada terrestre que ha dejado como saldo 509 palestinos civiles muertos, contra 5 soldados judíos?

Por supuesto que se puede discutir, asentir o disentir acerca de las razones o sinrazones que hay detrás de este conflicto; podemos dudar acerca de que los militantes de Hamas sean unas inocentes palomitas o que los funcionarios del ministerio de defensa israelí sean unos voraces halcones. Pero lo que no podemos negar es la criminal injusticia y el drama que está sufriendo el pueblo palestino.

Contra eso no hay concepto de guerra justa o injusta que valga como justificación.

5 ene. 2009

Cumpleaños

El día de ayer, 4 de Enero, este blog cumplió tres años de existencia a lo largo de los cuales ha sido utilizado invariablemente para la publicación de puras estupideces, como lo anuncia su propio nombre. Sin embargo han sido, pienso yo, estupideces entretenidas, provocativas y en algunas ocasiones reflexivas.
Desde que descubrí que podía escribir con cierto grado de coherencia y decencia en el uso del lenguaje, he adoptado esta actividad como un divertimento, una terapia y una necesidad.
Aquí puedo expresar algunas de mis opiniones sobre algunos temas que me inquietan y me mueven a maquinar extrañas teorías e hipotesis; también puedo practicar el díficil arte de la ironía, que no a cualquiera se le da y mucho menos a cualquiera le complace leerla.
Por supuesto, aquí también he tenido oportunidad de intercambiar ideas con personas lúcidas y una que otra escaramuza con personas que disienten de mis opiniones, que son precisamente eso: opiniones, percepciones subjetivas acerca de la realidad.
Y después de tres años, he de confesar que también he utilizado este espacio para recrearme en mi arrogancia y mi fatuidad. Pero ¿cómo no hacerlo si al fin y al cabo es mi blog?
En fin, que son tres años, tres; número imbricado de múltipes significados. Tres son las personas del Dios Trino, Ternario es el número preferido de las órdenes masónicas, tres son los ámbitos del conocimiento: simbólico, científico y filosófico; tres son los elementos integrantes de la lógica: principio, aserción y consencuencia...
... tres son los años que dura el amor a secas según Frederick Beigbeder, y tres meses, según Guillom D'Besnarez son los que dura el amor verdadero.
Pero del significado del número tres después seguiré escribiendo. Por ahora debod trabajar.

2 ene. 2009

El 2009 y la filosofía de los Gatos Samurai

Ya casi concluyen las festividades de fin y principio de año. Después de haber partido la rosca de Reyes habrán concluido el acelere, el dispendio y los excesos de la época. Empezará entonces la cuesta de Enero, que particularmente este año pinta sombría y de suyo más difícil que las anteriores.

El problema de liquidez financiera que asoló a diversos países del mundo el año pasado, parece encaminarse a una crisis estructural del sistema económico. Y eso sí es motivo de preocupación, porque quiere decir que a lo largo del año que comienza habremos de tocar fondo, con todos los problemas sociales que eso implica: desempleo, baja productividad, inflación, inseguridad y desánimo colectivo.

Este 2009 será sin duda un año muy difícil. Por eso es que en mis mensajes de felicitación fui demasiado realista: sólo deseé buena suerte, porque aun cuando buena parte de la vida transcurre bajo ciertos derroteros, también existe una buena dosis de contingencia que la hace emocionante o angustiante, según se quiera ver.

Así que como este año los derroteros bajo los que habrá de discurrir nuestra existencia serán precisamente los de la angustia y la zozobra, lo único que nos queda como resquicio de esperanza es lo contingente; que suceda algo inesperado que le imprima un sello positivo a lo que hagamos o pensemos, y sobre todo, que podamos transmitirlo a los demás.

La clave para sobrevivir este año es tomarle cierto gusto a los retos y a las adversidades. Después de todo ya estamos aquí. Así que lo mejor que podemos hacer es levantar las manos y disfrutar la sensación de vértigo mientras el trenecito baja estrepitosamente en picada por la montana rusa de la vida. Total, algún día tendrá que volver a subir.

Buena parte del entorno social se construye con la actitud de quienes lo forman y en él concurren. Si a lo largo de este 2009 vamos a andar como señoras gordas histéricas gritando porque los índices de desempleo habrán de elevarse, mientras que los de crecimiento económico habrán de decrecer, nos cargará más rápido el payaso. En cambio, si intentamos poner en práctica la filosofía de los gatos samurai, consistente en siempre caer de pie, la cosa seguirá estando difícil pero cuando menos la confrontaremos con buena disposición.

Aunque tampoco se trata de andar tomando Prozac y sonriendo como estúpidos. Una cosa son el carácter y la determinación, y otra muy distinta la ingenuidad y la dejadez.

El punto es que tenemos que ver este año que comienza como un reto a enfrentar y como una oportunidad a aprovechar. Y aunque la economía será el tema que habrá de proyectar su enorme sombra sobre el entorno, no hay que permitir que se convierta en el centro de nuestras vidas, que tiene otros tantos ámbitos que la forman y la complementan.

En lo personal veo este año como un largo corredor con muchas puertas cerradas que esperan ser abiertas. Y como siempre me ha fascinado el misterio, veo en cada una de esas puertas una emocionante oportunidad de descubrir qué es lo que guardan. Ya si es bueno o malo, no importa. Lo importante es precisamente descubrirlo.


Así que para quienes me han leído a lo largo del año que concluyó, les deseo que este 2009 que recién inicia no sea tan malo, que sigan conservando su trabajo, su patrimonio, su salud y su familia, su perro, su gato, su x-box, sus libros o cualquier otra cosa que complemente el aspecto afectivo de sus respectivas vidas. Y por supuesto, mi principal deseo es que conserven su disposición a continuar leyendo las estupideces sin sentido que aparecen en este espacio, que se apresta a cumplir tres años –número cabalístico por antonomasia- de existencia.

¡Buen 2009 para todos!