29 jul. 2007

Nashville II

Ha transcurrido en buenos términos la primera de cuatro semanas de mi estancia en Nashville, Tennessee.

En el aspecto académico todo ha ido de maravilla. Los profesores se han mostrado muy considerados haciendo uso de un inglés standard y sus clases han sido, por decir lo menos, deslumbrantes.

Nunca pensé que redescubriría a Marx en una universidad norteamericana, con un enfoque netamente filosófico y sin prejuicios. Menos aún pensé que podría leerlo en inglés y entenderlo mejor que en español, pero así ha sucedido.

Ya estoy listo para armar la revolución a mi regreso a México…

Las condiciones de estudio en la residencia estudiantil y las facilidades otorgadas por la biblioteca de la Divinity School para la realización de los trabajos académicos han sido las mejores.

De hecho en la biblioteca he encontrado libros muy interesantes y otros tantos de los que sólo conocía la referencia. Desgraciadamente no puedo fotocopiarlos por completo, porque en EU sí se respeta el copyright; así que no me queda otra que leerlos, retener algunas de las ideas más importantes y hacer una que otra anotación.

Debido a que las sesiones del curso son por las mañanas y las tardes, no me ha sido posible hacer turismo. Pero para el próximo miércoles -día en que sólo habrá sesiones matutinas- Carolina y yo tenemos planeada una visita al Fort Nashborough, al Partenón (que es una réplica exacta del original griego) y al zoológico de la ciudad.

Aunque sólo ha sido una semana, confieso que hay algunas cosas que extraño de México; por ejemplo, los tacos de suadero. Por supuesto que aquí hay restaurantes de comida mexicana, pero no es lo mismo comer unos tacos sentado a una mesa, que comerlos de pie, frente a un estanquillo situado en la esquina de alguna calle. El sabor no es el mismo, porque no es lo mismo comer unos tacos preparados con higiene dentro de un local cerrado, que comerlos en plena calle, aderezados con diminutas partículas de heces de perro y contaminantes automotores.

Otra cosa que extraño y que está relacionada con la anterior, son las farmacias de similares. No cabe duda de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, o desde fuera del país.

Al famosísimo Dr. Simi se le podrá criticar todo: que sea un imbécil, que hable como retrasado o que sea un crápula; sin embargo el precio de los medicamentos que comercializa está muy, pero muy, por debajo del precio al que se venden acá.

Sucede que por no hacerle caso a la doctora corazón, que siempre me anda diciendo que corrija mi dieta si quiero llegar en buenas condiciones a la vejez, casi toda la semana padecí una gastritis horrible, resultado de mi desordenada y callejera dieta de las últimas semanas en México.

Al contarle por el messenger que me sentía muy mal, en lugar de que me dijera qué era lo que debía tomar, me puso una regañada que ni mi mamá cuando no me quería poner suéter.

Al final me dijo que debía tomar omeprazol. El problema es que mientras en las farmacias de similares de México, ese medicamento cuesta a lo mucho $60 pesos, acá cuesta $24 dólares y sólo se vende con receta médica.

Por fortuna la universidad tiene un hospital súper fregón en el que me atendieron sin costo y hasta me dieron el medicamento. De lo contrario, hubiera tenido que desembolsar $250 dólares por una consulta, para poder obtener la receta del mismo medicamento que la doctora corazón ya me había recetado.

Y ahora que ya he visto la diferencia de los costos de los servicios médicos, he descubierto que quiero mucho más a la Yarita… con todo y que me regañe.

Incluso en ése aspecto se siente la nostalgia.

El viernes por la noche fuimos Caro, otros compañeros y yo –todos filósofos, menos yo- a tomarnos unas cervezas a un bar que está en el Davidson County; sin saber cómo, al poco rato cada uno estaba moqueando por la nostalgia de estar lejos del terruño y de la gente querida.

Yo como siempre, me acordé de la lupita (un chiste local que sólo mi amigo Mauro encontrará gracioso, en caso de que lea este comentario) y me puse de payaso a hacer psicoanálisis; pero en el fondo también me sentí un poco tristón y nostálgico.

Sin embargo, a diferencia de la mayoría de quienes estábamos en aquel bar, Carolina y yo vivimos aquí nomás tras lomita; todos los demás o viven del otro lado del charco, o en Sudamérica, que vista desde acá sí está bastante lejos.

Lo bueno es que se trata de un curso de unas semanas y no de una estancia de posgrado, para la cual, dicho sea de paso, hay que tramitar una visa especial en la embajada de EU correspondiente.

22 jul. 2007

Nashville

La ventaja de tener un blog anónimo e impopular es que puedo dejar de escribir por varios días sin recibir reclamo alguno. Así que en las siguientes semanas, debido al extenuante programa académico en el que estoy inscrito, dejaré empolvar este espacio.

Por el momento aprovecho para expresar mis primeras impresiones acerca Nahsville y la Vanderbilt University, tal cual las pensé al salir del aeropuerto y llegar a la student’s residence: ¡¡poca madre!!

Estoy súper impresionado con la ciudad, que conjuga urbanismo y folklore netamente norteamericano. Así como en México es común escuchar por todas partes el ta-chún ta-chún del “pasito duranguense”, aquí es común escuchar por todas partes música country (desde Dolly Parton hasta The Wreckers) y crossroad, que podría definirse como música para camioneros.

Las instalaciones de la universidad están poca abuela y voy a tener como lecturers a nada menos que Marshall Berman y Alain Badiou. Para que quede más claro lo pondré en estos términos: Berman y Badiou son a la filosofía lo que Ricardo Arjona es al personal del servicio doméstico: súper gurús.

Me siento entre emocionado, nervioso y angustiado, porque nada más llegar a la universidad todo han sido reuniones de bienvenida, tours por el campus y meetings con los otros becarios.

Hasta el momento he conocido a un filósofo chileno que es mi roomate, una antropóloga española y a una paisana de Sinaloa que también estudió filosofía y ahora da clases en su universidad. De hecho, como buenos aldeanos que somos, nos dimos un súper abrazo al enterarnos que ambos somos de México y hasta hoy domingo es con quien más he platicado; incluso hace apenas un rato regresamos de un paseo por el Cumberland river, que es un afluente del impresionante Misisipi.

Los cursos comienzan formalmente el lunes en la Divinity School, y si bien hasta ahora me las he arreglado con el inglés, confieso que siento algo de angustia al tener que escuchar una clase completa con el acento estirado de los scholars y escribir apuntes de forma simultánea, en un inglés con errores gramaticales.

Lo que sí es seguro que haré al regresar a México será demandar a mis profesores del CELE, por no haberme dicho que también en el inglés existen los acrónimos. Además de que hasta ahora no he escuchado ninguno de los idioms que vienen en mi diccionario.

Todavía hay algunas cosas que me generan cierta incertidumbre aunque no me resultan del todo ajenas, por ejemplo, cocinar, llevar la ropa a la lavandería y repartir las tareas de aseo del dormitorio. Por fortuna estar habituado a vivir solo me da cierta ventaja sobre mi amigo chileno, que estoy seguro que hasta el agua se le quema.

En fin, esta es una experiencia muy emocionante y de mucho aprendizaje que comenzó desde que subí al avión (por cierto fue muy grato volar con Continental Airlines) y tuve que hacer mi escala de conexión en Houston, donde descubrí el pleno significado del mote “escritor de aeropuerto” mientras esperaba mi vuelo.

Ya después transcribiré las notas de mi bloc óptico y posiblemente las ponga acá.

Saludos desde la capital de la música country.



P.S Eminentísimo colega y doctor en sabiduría del mundo, Don Mauro Santander, como no me morí en el avión, olvídese de ser el heredero de mis libros y mis discos.

P.S. 2 Don Rigoberto Menchú o como se llame, antes de usar una palabra tan fea como “bodrio”, asegúrese de conocer todos sus significados. Zafio.

17 jul. 2007

Razones (posibles)

He estado revisando las estadísticas de mi blog mediante un método muy sencillo, consistente en observar el número de veces que ha sido visto mi perfil y el número de comentarios vertidos en los post.

Es muy probable que el número de visitas guarde una relación directamente proporcional con el número de comentarios; de lo que resulta que este blog además de impopular es completamente anónimo.

Sin embargo ello no es motivo de aflicción o preocupación. Escribo por el mero gusto de escribir, no para volverme un fenómeno de masas. De manera que la difusión de las soflamas ideológicas que aquí publico, la dejo a la contingencia de la red y a la arbitrariedad de los motores de búsqueda.

Además, si Jorge Drexler deja su canción en la ventolera, para que la escuche quien la quiera escuchar; yo dejo mis estupideces sin sentido en el anonimato de la red, para que las encuentre quien las quiera encontrar.

No obstante, me intriga el por qué después de seis meses de existencia, este blog sigue siendo todavía más anónimo que un alcohólico, menos conocido que Rodrigo de Triana (?), y aún menos leído que la sección cultural de cualquier diario.

Así que después de un sesudo esfuerzo por tratar de identificarlas, estas son las Posibles razones por las que este blog es menos leído que la sección cultural de cualquier diario:

1.- Porque es todavía más aburrido que la sección cultural
2.- Porque ya desde el titulo los posibles lectores advierten que no encontrarán nada interesante
3.- Porque debería ser tan conciso e intenso como la sección deportiva; tan frívolo como la sección de espectáculos; o, de plano, tan tendencioso como la sección de política
4.- Porque no he hecho una exitosa campaña publicitaria de difusión, en la que aparezca desnudo en una fotografía monocromática; o teniendo sexo con una actriz porno vestida de monja; o prometiendo practicarles cunnilingus a las potenciales lectoras
5.- Porque mi malogrado estilo chamoy, es decir, entre dulce y acidito, resulta bastante irritante
6.- Porque mis juegos de palabras, como el de la razón anterior, nada más yo los entiendo
7.- Porque soy demasiado irónico
8.- Porque el sol sale por el oriente
9.- Porque no soy gracioso
10.- Porque George Bush es un imbécil
11.- Porque escribo sobre cosas aburridas y personajes desconocidos para el vulgo, que sólo sabe de David y Victoria Beckham y de Niurka y Boby Larios
12.- Porque no escribo con modismos adalramonescos, como “oh-oh digo yo”, “ingue su” y demás felaciones
13.- Porque Hugo Chávez es un gorila autoritario y mala leche
14.- Porque consigo hilar más de tres palabras sin necesidad de recurrir al igual, igual y si, igual y no, o sea hello, obvio que sí, obvio qué no y, cero que ver
15.- Porque mis relatos de corte literario son harto mordaces y poco entendibles
16.- Porque escribo completas palabras tales como: televisión, refrigerador, Paulina, Acapulco y reventón
17.- Porque las más de las veces no devuelvo la visita a quienes eventualmente vienen a leerme y soy inconstante con quienes me gusta cómo escriben
18.- Porque utilizo frases tan pomadosas como “las más de las veces”, y palabras extrañas y susceptibles de confusión como axiológico y axiomático
19.- Porque el mundo no está preparado para una mente tan brillante como la mía
20.- Porque además de pretencioso soy ególatra
21.- Porque París Hilton es la única persona en el mundo famosa por no hacer nada: no canta, no baila, no actúa; pero ¡ah! ¡cómo folla!
22.- Porque como hacemos todos: sólo leo con detenimiento mis propios textos y los de los demás los ojeo y escribo cualquier cosa como comentario
23.- Porque las cosas más o menos serias las escribo como comentarios en otros blogs
24.- Porque el calentamiento global no significa precisamente que el globo se ponga cachondo
25.- Porque Barney es un señor que se disfraza
26.- Porque los peores anti semitas del mundo son los propios judíos, que quieren exterminar a los palestinos
27.- Porque l pinch lenguag sms d ls clulares t ac scrivir aci de qlero; ¡ke pok mdre!
28.- Porque he perdido el estilo no obstante que escribo como lo dicta el canón: con rima y ritmo
29.- Porque Hugo Sánchez es un pendejo
30.- Porque soy una sabandija sardónica que gusta de jugar con el tiempo y la disposición de quienes me leen; tal como lo estoy haciendo ahora mismo, que los estoy obligando a leer estas líneas que estoy escribiendo tal como se me van ocurriendo, mientras me río perversamente por tener tu atención, lector, lectora, que ya te fumaste como cinco renglones de pura basura que no te dejará nada bueno, y que, por el contrario, ya te quitó diez importantes segundos de tu vida, que bien pudiste haber empleado en otra cosa más productiva, como ver un video de youtube, hurgar en tu nariz, rascarte el trasero, sobarte una pierna o acomodarte el elástico del calzón, que te está molestando la ingle. Pero como por tu propia voluntad has decidido leer hasta aquí, pues no tengo porqué sentirme culpable de que lo que escribo, con todo y la vacuidad en ello implícita, sea atractivo.

En fin, estas son las posibles razones que explican el por qué este blog tiene menos visitas que un anciano en un asilo y es menos leído que Mobydick de Herman Melville.

16 jul. 2007

Das Sein

-Gracias por estar ahí- dijo Pigmalion a Galatea.

Ella, escultura como lo era, sólo permaneció en silencio.

El amor puede estar en todas partes, pero lo importante es que esté ahí, latente, potencial...

Estar ahí. ¿Alguna vez Heidegger tuvo tan claro el significado y la trascendencia del das sein?



14 jul. 2007

No lo vuelvo hacer

Qué bien conocen los de la agencia publicitaria del Alka Seltzer a los borrachos patibularios, que al día siguiente de una borrachera de campeonato suelen decir "no lo vuelvo a hacer".
En este preciso momento yo hubiera querido no haberlo hecho, pero lo hice y sufro una resaca de los mil demonios. Lo más grave es que ni siquiera agua simple puedo tomar, porque mi organismo no tolera nada.
Realmente envidio a los que, todavía borrachos, se levantan muy temprano y van comprarse una cerveza y unos chilaquiles. Yo no puedo ni oler mi ropa, porque gomito.
Se supone que ayer viernes nada más iría con mis primos a jugar pool un rato. Sin embargo, como un partidito de pool no es partidito de pool sin unas cheves, pues nos tomamos unas cuantas.
Ya de regreso, a uno de ellos se le ocurrió entrar a conocer un nuevo canta bar que habían abierto, y pues ni tardos ni perezosos nos dimos a la tarea de explorar el nuevo changarro.
En el afán de ganarnos una botella de tequila, participamos en el concurso de karaoke con una canción que casi nos gana la sospecha gratuita de gays de closet: "Reina de corazones", de Alejandra Gúzman.
Y como nuestra calidad interpretativa se impuso, esa botella de tequila fue a parar a nuestra mesa; y si no estabamos para ponernos ebrios, con eso fue más que suficiente.
Sólo recuerdo una parte de la noche en que estaba bailando (¡regeton!) arriba de una mesa, con una chica de la que ni siquiera recuerdo el nombre (lo bueno de que la doctora corazón no sepa de la existencia de este blog es que puedo escribir estas cosas sin temor a represalias), y que después nos hicimos amigos de los de la mesa de a lado, que venían de Durango.
Esas amistades de borrachera son generalmente de las que casi siempre duran; y bueno, ya estamos invitados el domingo a la fiesta de cumpleaños de una de las chicas, que dicho sea de paso, están requete bien.
Sólo espero que para el domingo ya esté en condiciones de volver a hacerlo...

12 jul. 2007

La cruel realidad

Ya decía yo que era muy bonito para ser realidad.

Desafortunada y amargamente, el resultado del partido México-Argentina nos devolvió a la cruda realidad del país del "ya merito", del jugar como nunca y perder como siempre.

Algo hay en la psique profunda de los mexicanos, que en los momentos de definiciones importantes, cuando se requiere la mayor determinación, aparecen los titubeos, las fallas y el desánimo.

Hay quienes dicen que los países tienen el fútbol que son y los políticos que merecen. Fiel a mi papel de advocatus diavoli, disiento de tal afirmación. México, el país, su historia, no merece tener ni esa clase de fútbol, ni esa clase de políticos; de hecho me aterra pensar, aunque sea por un momento, que el ethos nacional esté representado por las patas de once gatos que corren tras una pelota. Sin embargo entre fútbol y política existe una relación que muy pocos logran visualizar.

La carencia de un fútbol competitivo es el resultado de las reminiscencias del México vuelto hacia adentro del pasado siglo XX. Un México aldeano y cerril que sólo en el rechazo a lo extranjero y a competir con los extranjeros con una mentalidad de igualdad de circunstancias, podía reafirmar su complejo de inferioridad (maldito Octavio Paz, odio aceptar que tenías razón).

Un México que en lo económico sólo con la anuencia y protección del Estado podía formar empresarios exitosos, pero no por iniciativa propia de los particulares.

Por supuesto que los principales responsables de esta situación fueron los gobiernos priistas y sus endebles proyectos de desarrollo.

El fútbol, y en general todo el deporte mexicano, padece de la falta de competitividad como resultado de la ausencia de una política de Estado enfocada al apoyo de los talentos individuales, a la vigilancia y regulación del mercado deportivo y a los incentivos económicos y de infraestructura para las nuevas generaciones de deportistas.

Por desgracia -y lo digo como politólogo- ni siquiera la discusión de esa política está en la agenda política nacional. No porque no sea importante, sino porque los responsables de esa agenda carecen de una visión mínima de lo que la idea de nación significa en los tiempos actuales y del impacto anímico que para una sociedad vilipendiada, burlada y en el borde del pauperismo, significa ver perder sistemáticamente a sus representativos deportivos.

En fin, respecto al partido México-Argentina que propició este comentario, estoy conforme con el resultado, y mi irritación no va más allá de lo momentáneo porque al fin y al cabo se trata de un juego. Sin embargo me molesta la medianía de actitud que algunas personas suelen adoptar frente a los totems; la del arbitro del partido fue ejemplar. El tipo no se atrevió a sacar las tarjetas que los jugadores argentinos, con todo y su impecable técnica individual, se merecían.

Ése es otro problema que también padecemos los mexicanos y por el cual Freud seguramente nos odiaría: le tememos a los totems y les reverenciamos con genuflexión, cuando en realidad deberíamos tratar de derribarlos o cuando menos ponernos a su nivel.

En mi profesión me ha tocado ver a colegas muy brillantes callar para evitar confrontar a las vacas sagradas, por miedo al rechazo o al qué dirán. En lo personal, aun con todo y rechiflas, miradas de ira y sonrisas despectivas, me he atrevido a hablarles de frente y decirles, al estilo López Obrador: "con todo respeto, pero lo que usted está diciendo son puras mamadas"; claro que con un lenguaje académico. Pero lo importante es ponerse a su nivel, sin insolencia, sin pretensiones, pero con la seguridad de que tenemos la capacidad para hacerlo.

Eso sin duda implica un cambio de actitud.

¿Por qué tuviste que morir a destiempo, Dr. Freud…?

11 jul. 2007

Vacaciones

Estoy enfermo de gripa. Definitivamente esa no es la mejor manera de comenzar las vacaciones, pero qué remedio.

Resulta que en esta ocasión decidí hacer caso a varios reclamos desatendidos desde hace tiempo. Primero, los de mis sobrinos que siempre me reprochan que ya no los llevo ni a la esquina; y luego, los de la familia legal y ampliada, que siempre me reclama que nunca tengo tiempo para ir a visitarlos. Y aunque ésa es la excusa que siempre utilizo, la verdad es que me da una flojera espantosa tener que visitarlos en los distintos estados de la república en los que se les ocurrió asentar residencia. Por fortuna todos están a menos de 300 kms del Distrito Federal; pues he descubierto que salir 50 kms más allá de ese radio, me provoca salpullido (supongo que por la reacción química que hace el PH de mi piel con el aire limpio).

Así que para acallar esos reclamos decidí organizar un tour de visita familiar con mis sobrinos, que tiene que concluir antes del 18 de Julio, porque al siguiente día tengo que salir del país.

Sí. Desafortunadamente el servicio de migración descubrió mi verdadera nacionalidad y me van a repatriar a Belice; ése pequeño y bananero país caribeño que se da el lujo de pertenecer a la Commonwealth y de tener un dólar que vale 5 pesos mexicanos…

En realidad, la Global Ethic Foundation consideró que sería buena idea mandarme a Nashville, a tomar un curso de verano, y pues me voy un par de semanas.

Pero en tanto eso sucede, en estos momentos tengo que padecer la gripa resultado de nadar en un arroyo de agua helada, y de horas al volante en medio de carreteras aburridas y del sol inclemente.

Por fortuna llevo el repertorio de mi música favorita en el i pod, hasta ahora todo ha salido muy bien, y lo que me pagaron en Zacatecas por andar de mercenario me ha servido para costear los gastos.






Habrá de dispensar mi estimado lector el desaliño con el que salgo en las fotos; pero como me gusta viajar ligero, olvidé mi rasudora.

10 jul. 2007

Díganme que no es un sueño

Nunca había creído en las historias publicadas en el ¡Alarma! (semanario de nota roja y fenómenos bizarros) acerca de extraterrestres viviendo en la tierra disfrazados como humanos, al estilo de Men in Black I. Sin embargo, ahora que he visto jugar a la selección mexicana de fútbol comencé a aceptar la posibilidad de que esas historias sean ciertas. De otra manera no me explico cómo en un par de días un equipo más gris que el cemento y más mediocre que George Bush, pudo haber cambiado su estilo de juego para convertirse en un equipo no sólo ganador, sino goleador.

Eso, o a los brasileños y paraguayos los espías del régimen chavista les pusieron algo en sus bedidas rehidratantes, para volver a quedar bien con México luego de que el gorilón Chávez osó berrear las canciones de José Alfredo Jiménez; el único filósofo popular que ha dado este país en sus casi 200 años de existencia.

Así que muchos mexicanos incrédulos como yo necesitamos que alguien nos diga que no es un sueño ver a los jugadores de la selección desquitar como se debe, esa súper lana que les pagan, y que por fin el gran maestre Hugo Sánchez volvió a reencontrarse con la formula ganadora que permitió a los gloriosos Pumas de la UNAM ser bicampeones.

6 jul. 2007

Fantasmas

Esa noche había llovido. El ambiente era húmedo y el viento, que llegaba en fuertes y repentinas ráfagas, era en exceso fresco; talvez demasiado frío.

Al fondo de las vertientes, cubiertas de una nutrida vegetación que en la oscuridad era imposible admirar, se escuchaba el estruendo de los torrentes que transportaban el agua de la lluvia hacia un lago rodeado de oyameles.

En tanto, la leña que alimentaba la fogata se negaba a ser consumida por el fuego, pues había retenido un poco de humedad, provocando la implosión de breves chirridos seguidos de pequeñas chispas que saltaban en el aire de forma intempestiva, para consumirse casi instantáneamente.

El maestro miraba detenidamente cómo una espesa nube cubría lentamente la luna llena, con su avance propiciado por el viento. En su semblante, las más de las veces inescrutable, se podía adivinar cierto dejo de melancolía y un poco de tristeza.

Mientras contemplaba la fogata con aire absorto y temeroso, el discípulo preguntó:

-Maestro, ¿usted cree en los fantasmas?

El maestro, sin dejar de observar la sombría escena de la luna llena eclipsada lentamente por aquella nube, sonrió con cierto desprecio mientras reflexionaba lo que habría de contestar.

A punto de emitir una respuesta negativa, de improviso experimentó una sensación de deja vu que asoció la oscuridad de esa fría y húmeda noche de luna llena, con una voz y un rostro que le resultaban lejanos pero misteriosamente conocidos.

Entonces respondió:

-Por supuesto que creo en los fantasmas. Algunas noches, cuando la luna está resplandeciente y me invita a admirar su esplendor, suele aparecerse un fantasma, que lejos de aterrarme, me hace feliz; porque en su mirada puede vislumbrarse la eternidad y, en su rostro, la inmensidad de ese desbordante cúmulo de sentimientos que los rústicos llaman amor.

Sorprendido por lo inusual de las palabras pronunciadas por el maestro, el joven discípulo dejó de contemplar el fuego y dirigió su mirada al rostro de su mentor. Su sorpresa fue todavía mayor cuando vio que los ojos del viejo monje brillaban con un fulgor inusual, mientras que con la mano derecha acariciaba el aire, como si percibiera una presencia invisible.

En ese momento comenzó a sospechar que el maestro había enloquecido...

5 jul. 2007

Verano, lluvia y libros

El verano ha comenzado. En estricto sentido debería de ser una época calurosa y agradable; sin embargo en muchas partes –el Distrito Federal incluido- no es así. Las fuertes lluvias más que invitar a salir, obligan a permanecer en casa; preparando la lancha y los salvavidas en caso de que el nivel del agua rebase los límites razonables.

Esto sin duda resulta frustrante para la gran mayoría de quienes en el verano tienen el periodo vacacional más largo, y literalmente lo miran naufragar entre truenos y relámpagos. De manera que las opciones de entretenimiento se reducen al chat del yahoo messenger, a esa porquería en que han convertido el otrora alternativo MTV y al Wii.

Consciente de esa situación, en la última clase del semestre les recomendé a mis alumnos algunos libros que bien podrían hacer más llevadero su enclaustramiento veraniego.

Aquí la lista, por si a alguien le apetece leer un, para mi gusto, buen libro



El libro de las ilusiones, Paul Auster, Anagrama

Tan veloz como el deseo, Laura Esquivel, Editorial Sudamericana

The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, Douglas Adams, Car Books

La edad del hierro, J.M Coetzee, Mondadori

Un buen partido, Vikram Seth, Anagrama

Mueren más por desamor, Saul Bellow, Galaxia Gutenberg

Viaje a través del cristal, George Sand, Adiax



P.S Ayer miércoles fui al cine a ver Zodiaco. Una estupenda historia, quizá un poco larga pero altamente recomendable; como recomendable también es escoger una función que no termine tan tarde, a fin de que su coche no sea de los últimos en permanecer en el estacionamiento, por aquello de la paranoia de haber visto la película de un asesino serial. Pero en verdad, es una gran película, bien dirigida, bien actuada, con un guión impecable y un par de escenas realmente crudas e impactantes.
David Fincher, el director, se superó a si mismo con este thriller, luego de haber dirigido aquella lejana "Seven: los siete pecados capitales", en la que es posible apreciar la única actuación seria en toda la carrera fílmica de Brad Pitt.

2 jul. 2007

El húsar y el autillo

El húsar cabalgaba por el haza cuando ojeó aquel autillo hético, exánime sobre el sendero. Estaba totalmente henchido de larvas que engullían su molla putrefacta.

Tal escena le pareció sin duda emética y sintió un ámago recorrer su traquea. Fue entonces cuando hesitó sobre la conveniencia de proferir una invectiva, porque recién había tomado la yanta, consistente en una nutritiva jira que ante la escena emética del autillo fenecido sobre el sendero, podía expeler sobre el piso revuelta en un quilo repugnante.

Pero como aquél húsar era un laso, incluso el escupir le resultaba laborioso. Además, por la vereda se aproximaba un gachó montaraz de apariencia cenobita.

Así que el húsar decidió alejarse por otro camino, pues tenía apremio por llegar a su masada, donde le esperaba su cuantiosa prole.



A mi único y confundido lector que mira con el ceño fruncido el monitor de su computadora (u ordenador, en caso de que sea un lector ibérico), mientras se cuestiona en su fuero interno: “¿pero qué clase de pendejada (gillipollez) es esta?”, le ruego que no me odie, pero se me antojó jugar un poco con el lenguaje.

Además, no sea perezoso y si no entendió lo que escribí, abra su diccionario. Sí. Ése libro gordote que se halla empolvado en algún rincón del librero. Busque el significado de las palabras que no haya comprendido y verá que no es tan difícil como parece.

Y bueno, supongo que después de esto será más clara la respuesta al por qué este blog es menos visitado que un anciano en un asilo.